La obra se desarrolla en un caserió colombiano ubicado a la orilla del mar, más exactamente en la costa Pacífica, este es apenas un punto de referencia, allí la rumbita criolla se atiza con la chicha o el guarapo, el legado lírico de la etnia se enriquece con el ritual, con la danza , con el canto responsorial, con elementos profanos, con una coreografía particular y revestido de formas rítmicas sonfónicas con la lejana tradición africana
Una Tribu Campesina habitante de las orillas del mar Pacifico, vive en medio de su cotidianidad de trabajo, chicha y currulao, son amantes de la tierrra y a diario le hacen el amor con ell machete y el azadón, abonándola, sembrándola, regándola con su sudor y sus lagrimas, sobre estas siembras nacen sus primeros romances, una mujer que menea sus caderas como una palmera. pila el maíz que mas tarde fermentara y será el embriago que les alegra la vida, asi pasan sus dias, tienen sus problernas, pelean y discuten, pues no son dioses; pero si hermanos y eso les da Ia posibiiidad de comunicarse y solucionar las diferencias.
Un día llegan los "forasteros" con su odio pestilente todo lo destruyen, lo queman, lo matan, el maíz ya no verdea en la siembra, la canoa no navega, ya las brasas del fogón no arden solo quedan las cenizas de lo que antes era vivo, el pregón del dolor retumba a lo largo y ancho de la geografía, los pocos sobravivientes de esta masacre tienen que huir abandonándolo todo, su tierra, su casa , sus muertos, sus sueños que se volvieron pesadilla.
Llegan a la ciudad espantados por el miedo, todo es ajeno, ya no canta la Caracola ni las olas juguetean con la playa, ahora se oyen pitos, sirenas y voces que ordenan caminar en un sentido , aturdidos por el ruido y el dolor se agreden, pues el desespero, el hambre y la incertidumbre les nubla el pensamiento, pero el recuerdo de un pasado mejor les despeja la cabeza y les abre el corazón, se abrazan y se besan, ya no están solos se tienen a ellos mismos, evocan su parcela desde la dura ciudad que los maltrata, no la evocan como un recuerdo de lo que fue y ya no es, sino con el deseo inmenso por volver a ella, a estos suelos que fueron manchados por el luto de la intolerancia.La obra se desarrolla en un caserió colombiano ubicado a la orilla del mar, más exactamente en la costa Pacífica, este es apenas un punto...todo »La obra se desarrolla en un caserió colombiano ubicado a la orilla del mar, más exactamente en la costa Pacífica, este es apenas un punto de referencia, allí la rumbita criolla se atiza con la chicha o el guarapo, el legado lírico de la etnia se enriquece con el ritual, con la danza , con el canto responsorial, con elementos profanos, con una coreografía particular y revestido de formas rítmicas sonfónicas con la lejana tradición africana
Una Tribu Campesina habitante de las orillas del mar Pacifico, vive en medio de su cotidianidad de trabajo, chicha y currulao, son amantes de la tierrra y a diario le hacen el amor con ell machete y el azadón, abonándola, sembrándola, regándola con su sudor y sus lagrimas, sobre estas siembras nacen sus primeros romances, una mujer que menea sus caderas como una palmera. pila el maíz que mas tarde fermentara y será el embriago que les alegra la vida, asi pasan sus dias, tienen sus problernas, pelean y discuten, pues no son dioses; pero si hermanos y eso les da Ia posibiiidad de comunicarse y solucionar las diferencias.
Un día llegan los "forasteros" con su odio pestilente todo lo destruyen, lo queman, lo matan, el maíz ya no verdea en la siembra, la canoa no navega, ya las brasas del fogón no arden solo quedan las cenizas de lo que antes era vivo, el pregón del dolor retumba a lo largo y ancho de la geografía, los pocos sobravivientes de esta masacre tienen que huir abandonándolo todo, su tierra, su casa , sus muertos, sus sueños que se volvieron pesadilla.
Llegan a la ciudad espantados por el miedo, todo es ajeno, ya no canta la Caracola ni las olas juguetean con la playa, ahora se oyen pitos, sirenas y voces que ordenan caminar en un sentido , aturdidos por el ruido y el dolor se agreden, pues el desespero, el hambre y la incertidumbre les nubla el pensamiento, pero el recuerdo de un pasado mejor les despeja la cabeza y les abre el corazón, se abrazan y se besan, ya no están solos se tienen a ellos mismos, evocan su parcela desde la dura ciudad que los maltrata, no la evocan como un recuerdo de lo que fue y ya no es, sino con el deseo inmenso por volver a ella, a estos suelos que fueron manchados por el luto de la intolerancia.«
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